Después de 22 días de ausencia regreso, y lo hago de la forma que probablemente menos me gustaría hacerlo.
Como sabréis durante las ultimas semanas la Iglesia peregrina en Guipúzcoa vive convulsionada por el nombramiento de su nuevo pastor, Monseñor Don José Ignacio Munilla, bueno concretamente las convulsiones no son culpa de Monseñor Munilla o del Santo Padre, sino por las maniobras de sus dos antecesores los Obispos Uriarte y Setien, y del PNV.
No voy a entrar a calificar o descalificar la carta firmada por el 70% de los sacerdotes de la diócesis, ya que citando al evangelio que ellos deberían anunciar “por sus actos les conoceréis”.
No obstante si que me gustaría responder a algunas afirmaciones realizadas por el obispo saliente, Monseñor Uriarte, esta misma mañana en la ETB, en ellas entre otras cosas ha afirmado que jamás ha sido equidistante con respecto a las victimas del terrorismo, que siempre ha estado junto a ellas, falso monseñor, falso, una persona que en el funeral de una victima del terrorismo utiliza la homilía para pedir el acercamiento de los presos no esta cerca de las victimas. Una persona que durante 9 años de magisterio ha realizado innumerables homilías refiriéndose a los terroristas y contadas a las victimas no esta junto a las victimas.
Monseñor permítame recordarle que la verdad nos hará libres, y eso no lo digo yo, eso lo dijo Jesús, y usted a día de hoy no es libre.