2 de mayo de 2010

La Europa ideal

Hace poco mas de 6 años la ciudad de Aquisgrán, cuna del Emperador Carlomagno, entregó el premio que lleva el nombre del viejo emperador al Santo Padre Juan Pablo II, la entrega en lugar de hacerse como es tradicional en el Ayuntamiento de Aquisgrán, se hizo en el Vaticano. El premio era un premio extraordinario, en reconocimiento a la labor del Santo Padre durante su vida de promover el entendimiento europeo al servicio de la humanidad y la paz del mundo. En su discurso el Santo Padre manifestaba su sueño, un sueño que yo personalmente comparto:

“Pienso en una Europa sin nacionalidades egoístas, en la que sus naciones se consideren centros vivos de una riqueza cultural que sea considerada digna de recibir protección y promoción para beneficio de todos. Pienso en una Europa en la que los logros de la ciencia, la economía y el bienestar social no se dirigen a un insensato consumismo sino que están al servicio de toda persona necesitada y de la ayuda solidaria de otros países que tratan de conseguir el objetivo de la seguridad social.

Ojalá Europa, que en la historia ha sufrido tantas guerras sangrientas, llegue a ser un agente activo de paz para el mundo. Pienso en una Europa cuya unidad esté basada en la libertad verdadera. La libertad religiosa y las libertades sociales han madurado como frutos preciosos en el ‘humus’ del Cristianismo”