En el verano del año 2002, las Cortes aprobaban una reforma de la ley de partidos, en realidad una ley ad hoc cuyo único objetivo era dejar fuera de la ley una determinado opción política. No seré yo quien entre a juzgar si esa opción es correcta o no, desde luego hay aspectos que ni comparto ni compartiré, para mi una cosa es la política y otra el terrorismo, y en ningún punto pueden unirse.
Hoy han pasado casi 9 años de esa ley, y de la posterior ilegalización de Batasuna, a efectos prácticos la ilegalización de Batasuna suponía dejar fuera de la ley la opción que 142784 vascos, es decir un 10%, habían elegido en las elecciones autonómicas que tuvieron un año antes. La principal consecuencia de esta ley, y de la posterior ilegalización de Batasuna, fue la imposibilidad de que Batasuna concurriera a las elecciones Municipales y Forales de 2003. Desde los comicios de 2003 el proceso se ha ido repitiendo con mayor o menor exhaustividad hasta el día de hoy.
La realidad es que las circunstancias han cambiado desde el año 2002, en aquel caluroso verano Batasuna seguía a pies juntillas los dictados de la autodenominada dirección militar de ETA, organización terrorista independentista vasca. Hoy 8 años después es ETA quien asume los postulados de Batasuna, o lo que es lo mismo de la Izquierda Abertzale, sirva como ejemplo que en su ultimo comunicado ETA hace suyos los Acuerdos de Gernika (Entre la Izquierda Abertzale, EA y Alternatiba) y la Declaración de Bruselas, firmada por diferentes personalidades y fundaciones internacionales, entre ellas la Fundación Nelson Mandela, el Arzobispo Desmond Tutu, Mary Robinson o John Hume. Si algo tienen en común ambos documentos es la apuesta por vías exclusivamente pacificas y por el respeto a la decisión de los Vascos.
A la vez que Batasuna o la Izquierda Abertzale comenzaba a trabajar desde posiciones desmarcadas de la violencia, ha ido trabajando en la fundación de un partido político, cuyos estatutos apuesten por las vías exclusivamente pacificas y por el rechazo de todo tipo de violencia, de acuerdo con las exigencias de los artículos 7 y 8 de la Ley de Partidos, LO 6/2002.
Pese a todo, a día de hoy parece claro que la nueva formación, aunque sus estatutos cumplan con la ley, o reproduzcan textualmente lo recogido en el texto legal encontraran la puerta de la legalidad cerrada a cal y canto, tal y como se puede deducir de las declaraciones de Zapatero, Rubalcaba, Basagoiti y López, entre otros que parece que ya han decidido que lo que la izquierda abertzale vaya a presentar, sea lo que sea es ilegal, y si los jueces opinan lo contrario da lo mismo, por que la decisión ya esta tomada.
Si a estas declaraciones, unimos algunas que en fechas cercanas y posteriores a la aprobación de la Ley de Partidos hicieron algunos de nuestros próceres, y a los procesos selectivos de ilegalización que se han llevado a cabo en estos casi 9 años, queda claro que la intención cuando se puso en marcha la ley de partidos no era otra que dejar fuera de las instituciones a un 10% de la sociedad vasca, con el único objetivo de obtener determinados réditos electorales.
Poco o nada tiene que ver la ley de partidos con la consecución de la paz, ya que flaco favor se le hace a la misma, si quien puede llevar a ETA al abandono de las armas es constantemente vilipendiado, que habría pasado si en la Sudáfrica del Apartheid se hubiera mantenido a Mandela en la cárcel y el CNA continuase siendo ilegal? O si Gran Bretaña hubiera ilegalizado y disuelto el Sinn Fein?
Si queremos caminar hacia la paz, una paz verdadera y duradera, las ilegalizaciones y el continuo recurso a la amenaza con las misma han de quedarse en el camino, solo así alcanzaremos la paz.
2 comentarios:
soy de las que pienso que se necesita un tiempo en el que se demuestre que realmente es así
y que no solo lo hacen para poder presentarse a elecciones y obtener poder dentro de las instituciones...ya que sino...porque no dan pasos antes?si vale...han dado ahora un paso y es evidente que es positivo, PERO NO ES SUFICIENTE!estamos cansad@s de ahora si, ahora no...QUEREMOS UN SE ACABO!y entonces...adelante, dialoguemos...
la legalización siempre fue posible para quienes no tenían dudas. batasuna hoy cambia el discurso de manera correcta.
la ley, si puede ser electoralista, no se creo con ese fin, pues en democracia ciertos temas no admiten dudas.
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